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martes, 4 de noviembre de 2014

Contenido en hiero de algunos alimentos




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 http://www.hablemosclaro.org/ingrepedia/img/info/acido-tanico.jpg

Para que el organismo se conserve sano, necesitamos pequeñas cantidades de mineral de hierro. Con el hierro, los glóbulos rojos fabrican «hemoglobina», una sustancia que a su vez permite a los glóbulos rojos transportar oxígeno a las demás células del or­ganismo. Muchos alimentos contienen hierro, sobre todo las verduras de hojas verdes, las carnes rojas y algunas frutas. En este experimento experimentarás con algunos de ellos.
Material necesario
1 recipiente de cristal de 500 ml
2 bolsitas de té negro
Espárragos frescos
Espinacas frescas
Zumo de pina
Zumo de manzana
Zumo de uva blanca
Zumo de arándano
6 vasos de plástico transparente
Agua tibia
Licuadora
Filtro de café
Procedimiento
  1. Prepara una solución de té bien cargada colocan­do las dos bolsitas de té en un recipiente de cristal lleno de agua tibia y dejándolas en reposo duran­te una hora como mínimo.
  2. Pide la ayuda de un adulto para hacer un zumo de espárragos y de espinacas. Añade 3 cucharadas de agua a la licuadora y licúa cada producto por separado. Cuela el zumo con un filtro de café para eliminar las partículas.
  3. Vierte el zumo de espárragos y de espinacas en sendos vasos de plástico. Haz lo mismo con el zumo de pina, manzana, uva y arándano (cada uno en un vaso).
  4. Añade 4 cucharadas de té a cada vaso, enjuagan­do la cuchara después de cada uso.
  5. Deja reposar los vasos, pero obsérvalos cada 20 mi­nutos y anota los cambios que se produzcan.
  6. Transcurridas 3 horas, examina de nuevo los vasos y observarás que se ha formado un poso de partí­culas oscuras en el fondo.
Resultado
A los 20 minutos, en el zumo de espárragos, espinacas y pina se han formado partículas oscuras. En el de arándano y uva se forman a las 3 horas. En el zumo de manzana no se forma ningún tipo de partículas.
Explicación
Añadir té a las muestras de zumo provoca un cambio químico que indica la presencia de hierro. El ácido tánico que contiene el té se combina con el hierro y produce partículas oscuras. Estas partículas se for­man rápidamente en el zumo de espárragos, de espi­nacas y de pina porque estos alimentos contienen al­tas concentraciones de hierro. Tardan más en el zumo de arándano y de uva porque contienen menos hierro. El zumo de manzana no contiene hierro y por lo tan­to no reacciona con la solución de té.
(Fuente)

domingo, 8 de junio de 2014

La ciencia del huevo cocido

 http://www.drosophila.es/wp-content/uploads/2014/06/huevos-graciosos.jpg

La ciencia se encuentra en todos lo aspectos de nuestra vida y hoy quiero mostraros un poco de la ciencia que hay tras un huevo duro. Para empezar deciros que los huevos son una sola célula, aunque su tamaño sea desmesurado, siendo el huevo de avestruz la célula más grande que existe. Se trata de óvulos femeninos cubiertos por una fina capa de calcio que les proporciona su aspecto y dureza característica.

Ya que tenemos claro que es una célula procedamos a cocción perfecta. Para conseguirlo necesitamos dos procesos biológicos fundamentalmente, la desnaturalización  y la ósmosis. 


Comenzamos la receta:
  1. Introducimos el huevo en un recipiente con agua a temperatura ambiente y añadimos sal. Esta sal facilitará la deshidratación por ósmosis, es decir, el huevo al ser una célula consta de una membrana externa semipermeable que permite el movimiento de agua según la concentración pero no de solutos. La sal aumentará la concentración en el agua externa, haciendo que el agua fluya desde el interior del huevo hacia el exterior. Al estar deshidratado será más fácil pelarlo sin romperlo.
  2. Ponemos al fuego el recipiente aumentando la temperatura durante 10-12 minutos. Este aumento de temperatura produce una desnaturalización de las proteínas que pierden su forma nativa,  pasando de estado fluido a solido.
  3. Enfriar rápidamente los huevos cocidos. Existen varias opciones para esto, para mi la más acertada es introducirlos en agua fría y meter el recipiente en el congelador. Este proceso evita la renaturalización, es decir, si el cambio a la temperatura normal es progresivo y lento, las moléculas pueden volver a estabilizar su estructura nativa al ser esta la más eficiente energéticamente.
Tras estos sencillos pasos hemos deshidratado, desnaturalizado y evitado la renaturalización, consiguiendo el huevo cocido perfecto. Por cierto, que aproveche! 



huevos

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